Sala 7

1. VARIOS ARTISTAS

La sala número 7, en la que podemos apreciar los trabajos de varios artistas, nos recibe con algunas de las obras de Manuel Caballero Santos, mostrando algunas calles y rincones de pueblos andaluces con fachadas encaladas. Manuel nació en la primavera de 1926 en Los Santos de Maimona. En 1928 sus padres se marcharon a Sevilla, lugar en el comenzó sus estudios de  Bellas Artes en la Escuela Superior de Santa Isabel de Hungría. Además de conseguir el título de profesor de Dibujo, hecho que le hizo merecedor de varias becas y premios en la capital andaluza, el hecho que marcó su dilatada experiencia artística será su estancia en Roma, en la que permaneció quince años para estudiar nuevas técnicas como pintura al fresco, mosaicos, vidrieras y cerámicas. Su estilo realista y dentro del impresionismo se verá reflejado en cada pincelada segura y firme, con una perfecta disposición de los volúmenes en la que el color blanco adquiere protagonismo, otorgándole una simplicidad luminosa a todas sus creaciones. En cuanto a sus trabajos, es reseñable la decoración de la Capilla del Santísimo de la Iglesia de San Giovanni al Collatino en Roma, inaugurada por el Papa Juan Pablo II el 15 de enero de 1984.

Otros de los artistas presentes en este espacio es Ramón Fernández Moreno, uno de los grandes pintores de Los Santos del siglo XX.  En la taberna de su padre, su inclinación especial por el dibujo no pasó desapercibida para los clientes de aquel lugar y lo animaron a dedicarse a ello. Inició su formación en el taller de Mauricio Tinoco y tras abandonarlo, con ayuda de D. Manuel Romero Muñoz consiguió una beca para ingresar en la Escuela Profesional de Artesanos de Badajoz en 1940. Sus aspiraciones artísticas hicieron que buscara una formación académica superior y con veintiún años ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sevilla para proseguir en el año 1.944 en la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando de Madrid becado por la Diputación Provincial.

Con una dilatada carrera artística, su reconocimiento público vino en II Exposición Provincial de Arte de Educación y Descanso en la que ganó el 2º premio y la posibilidad de concurrir a la IV Exposición Nacional en la que ganó una medalla de bronce. En la Exposición Provincial y Nacional del año 1.945 obtuvo los mismos reconocimientos.

  Seguidamente y hasta 1950 decidió compatibilizar sus estudios y el campo de la restauración e intervino en trabajos del Patrimonio Nacional de Segovia, ciudad de la que tiene numerosos cuadros y apuntes.

El momento de consagración como artista le llegó en 1949 tras su primera exposición individual en Badajoz, en la que contó con el patrocinio de Diputación. En 1955 fue el encargado del proyecto de decoración de la bóveda del Presbisterio de la Parroquia de la localidad vecina de Villafranca de Los Barros.

Su etapa de restaurador transcurre en Madrid en los años 60 con una beca para trabajar en el Instituto Central de la Conservación  y Restauración de Obras y Objetos de Arte, Arqueología y Etnología. En 1969 regresa definitivamente a Badajoz y es allí donde pasará su último período artístico como Conservador Restaurador del Patrimonio Artístico Provincial, cargó que ocupó hasta su jubilación voluntaria en 1987.

Artista fecundo, versátil, con una trayectoria impecable. Esto llevó a la Diputación Provincial a organizar una Exposición Antológica en el Museo de Bellas Artes de Badajoz en 2005. Ramón murió un año antes, en plena organización de este acontecimiento que lo reconocía como uno de los grandes artistas extremeños.

Al lado de este artista y heredando de su padre la profesión de pintor, podemos ver una de las composiciones de su hijo, Juan Ramón Fernández Molina, con un estilo muy diferente, apostando por la pintura abstracta. Nacido en Badajoz en 1967, se licenció en Bellas Artes con especialidad en Pintura en la Universidad de Salamanca. Compagina la pintura con clases de docencia en las Escuelas Municipales de Pintura de Los Santos de Maimona y Villanueva de la Serena.

Su obra, premiada en varias ocasiones,  puede verse tanto en colecciones privadas como en otras instituciones, como las Diputaciones Provinciales; varias instituciones como la Caja de Extremadura y en otros museos como el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo.

Sus exposiciones se suceden asiduamente desde 1999, tanto de forma individual como colectiva, siendo las más destacadas la de “Tierras–Limites” en la Sala Europa de Badajoz en 2004 y en  San Jorge, Cáceres en 2005; “Del color la levedad” en la Casa de la Cultura de D. Benito en 2015, “Los restos del naufragio”, en la Sala de Arte El Brocense, Cáceres (2022) o «Mirage en La Galerie Philosophique de Grandson, en Suiza. En exposiciones colectivas destacan su Colección Extremeña del MEIAC en Badajoz en 2024, Trazos del Salón II en Plasencia en 2020 u Obertura, artistas extremeños en el MUBA de Badajoz en 2015.

Finalizamos el recorrido por esta sala para observar algunas de las obras de José Alejandro Mancera, un arquitecto nacido en esta localidad en 1929 y que su pasión por la pintura lo convirtió en uno de los mejores acuarelistas de la región.

Como arquitecto, Mancera participó en los 222 nuevos pueblos que construyó el Instituto Nacional de Colonización, creado en 1939. A partir de 1975 y como arquitecto de la Diputación Provincial, desarrolló trabajos variados como ayuntamientos, centros sanitarios, urbanizaciones… entre los que destacan la Ampliación del Hospital Provincial de San Sebastián y en su pueblo natal, la ampliación de la Casa de la Cultura o las 50 viviendas del Barrio del Santo Ángel.

Sin embargo es la obra pictórica, acuarelas sobre papel, lo más destacado de la producción artística de Mancera. Demuestra una gran habilidad en sus acuarelas para evitar correcciones que son muy difíciles de realizar pero permiten la representación de atmósferas, de efectos lumínicos que da a las obras un alto valor decorativo. Con composiciones simples, claras y equilibradas, su temática se centrará en algunos paisajes urbanos y escenas marineras y portuarias de sus estancias vacacionales en el norte de España.

Sus exposiciones, aunque en muchas ocasiones eran individuales, la mayor parte lo hizo colectivamente acompañando a otros artistas santeños en la Sala de Exposiciones de la Casa de la Cultura de la localidad, así como en otras localidades cercanas y en la capital pacense.

1. SEVERAL ARTISTS

Hall number 7, in which we can appreciate the works of several artists, receives us with some of the works of Manuel Caballero Santos, showing some streets and corners of Andalusian towns with whitewashed façades. Manuel was born in the spring of 1926 in Los Santos de Maimona. In 1928, his parents left for Seville, the place where he began his studies of Fine Arts at the Higher School of Santa Isabel de Hungría. In addition to obtaining the title of Professor of Drawing, a fact that made him worthy of several scholarships and awards in the Andalusian capital, the event that marked his extensive artistic experience will be his stay in Rome, where he remained fifteen years to study new techniques such as fresco painting, mosaics, stained glass, and ceramics. His realistic style, and within Impressionism, will be reflected in every sure and firm brushstroke, with a perfect arrangement of volumes in which the color white acquires prominence, granting a luminous simplicity to all his creations. Regarding his works, the decoration of the Chapel of the Santísimo of the Church of San Giovanni al Collatino in Rome, inaugurated by Pope John Paul II on January fifteen, 1984, is noteworthy.

Other artists present in this space is Ramón Fernández Moreno, one of the great painters of Los Santos of the XX. In his father’s tavern, his special inclination for drawing did not go unnoticed by the clients of that place, and they encouraged him to dedicate himself to it. He began his training in the workshop of Mauricio Tinoco, and after abandoning it, with the help of Don Manuel Romero Muñoz, he obtained a scholarship to enter the Professional School of Artisans of Badajoz in 1940. His artistic aspirations led him to seek superior academic training, and at twenty-one years old, he entered the Higher School of Fine Arts of Seville to continue in the year 1944 at the Central School of Fine Arts of San Fernando in Madrid, receiving a scholarship from the Provincial Council.

With an extensive artistic career, his public recognition came in the II Provincial Art Exhibition of Education and Rest, in which he won the second prize and the possibility of competing in the IV National Exhibition, in which he won a bronze medal. In the Provincial and National Exhibition of the year 1945, he obtained the same recognitions.

Subsequently and until 1950, he decided to make his studies and the field of restoration compatible, and intervened in works of the National Heritage of Segovia, a city of which he has numerous paintings and sketches.

The moment of consecration as an artist came to him in 1949 after his first individual exhibition in Badajoz, in which he had the sponsorship of the Provincial Council. In 1955, he was in charge of the decoration project of the vault of the Presbytery of the Parish of the neighboring town of Villafranca de Los Barros.

His restorer stage took place in Madrid in the nineteen sixties with a scholarship to work at the Central Institute of the Conservation and Restoration of Works and Objects of Art, Archaeology, and Ethnology. In 1969, he definitively returned to Badajoz, and it is there where he would spend his last artistic period as Conservator Restorer of the Provincial Artistic Heritage, a position he occupied until his voluntary retirement in 1987.

A fertile, versatile artist, with an impeccable trajectory. This led the Provincial Council to organize an Anthological Exhibition in the Museum of Fine Arts of Badajoz in 2005. Ramón died one year before, in the midst of the organization of this event that recognized him as one of the great Extremaduran artists.

Next to this artist, and inheriting the profession of painter from his father, we can see one of the compositions of his son, Juan Ramón Fernández Molina, with a very different style, betting on abstract painting. Born in Badajoz in 1967, he graduated in Fine Arts with a specialization in Painting from the University of Salamanca. He combines painting with teaching classes in the Municipal Schools of Painting of Los Santos de Maimona and Villanueva de la Serena.

His work, awarded on several occasions, can be seen both in private collections and in other institutions, such as the Provincial Councils; several institutions such as the Caja de Extremadura and in other museums such as the Extremaduran and Ibero-American Museum of Contemporary Art.

His exhibitions have been frequent since 1999, both individually and collectively, the most outstanding being Tierras–Limites in the Sala Europa of Badajoz in 2004 and in San Jorge, Cáceres in 2005; Del color la levedad in the Casa de la Cultura of Don Benito in 2015, Los restos del naufragio (The Remains of the Shipwreck), in the Sala de Arte El Brocense, Cáceres (2022), or Mirage in La Galerie Philosophique of Grandson, in Switzerland. In collective exhibitions, his Extremaduran Collection of the M.E.I.A.C. in Badajoz in 2024, Trazos del Salón II in Plasencia in 2020, or Obertura, Extremaduran artists in the M.U.B.A. of Badajoz in 2015, stand out.

We finalize the tour through this hall to observe some of the works of José Alejandro Mancera, an architect born in this locality in nineteen twenty-nine and whose passion for painting converted him into one of the best watercolorists of the region.

As an architect, Mancera participated in the 222 new towns that the National Colonization Institute, created in 1939, constructed. Starting in 1975 and as an architect for the Provincial Council, he developed varied works such as city halls, health centers, urbanizations, among which the Expansion of the Provincial Hospital of San Sebastián and in his native town, the expansion of the Casa de la Cultura or the 50 dwellings of the Barrio del Santo Ángel stand out.

However, it is the pictorial work, watercolors on paper, that is the most outstanding of Mancera’s artistic production. He demonstrates great skill in his watercolors in avoiding corrections, which are very difficult to make but allow the representation of atmospheres, of luminous effects that give the works a high decorative value. With simple, clear, and balanced compositions, his theme will focus on some urban landscapes and marine and port scenes from his vacation stays in the north of Spain.

His exhibitions, although on many occasions they were individual, mostly he did them collectively accompanying other artists from Los Santos in the Exhibition Hall of the Casa de la Cultura of the locality, as well as in other nearby localities and in the capital of Badajoz.

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